Érase una vez…

A veces, los sueños de un niño se convierten en sus retos de adulto. Sandro Flace, de orígen italiano y suizo, hijo de un constructor del que aprendió que la empresa y la pasión, si van unidas, son las mejores aliadas para hacer que cada día de trabajo sea único y se disfrute al máximo.

Del mundo de la construcción se llevó las ganas de levantar cimientos que lleguen a tocar el cielo, la paciencia para esperar el momento de ver terminado un rascacielos, la constancia que hace no rendirte hasta terminar de construir ese edificio que parecía no acabarse nunca, y la motivación para seguir construyendo aquello que es el motor de tus días.

Sandro no fue constructor, su sueño desde pequeño era crear su propio restaurante. Siempre pensó que ser camarero, cocinero o cheff era un trabajo noble, difícil y de vocación que requería un trato 100% personalizado con el cliente y una dedicación que no todo el mundo está preparado para afrontar.

A sus 50 años y tras la problemática que a muchas personas ha traído el COVID-19, Sandro decidió que, pasase lo que pasase, debía hacer realidad su sueño y luchar por sacarlo adelante en un momento difícil pero no imposible.

El punto de inflexión que le hizo adentrarse en el mundo de la restauración fue el momento en el que conoció a un cocinero que, aunque no unieron sus caminos en esta aventura, despertó a ese niño que soñaba con su restaurante y que creció entre planos, ladrillos y vigas pensando que los sueños se cumplen si de verdad crees en ellos.

Hoy, Sandro dirige su propio restaurante en pleno corazón de Málaga. NO NAME es un restaurante de cocina internacional de autor que no deja atrás ningún sabor existente en cualquier parte del mundo.

Como bien dice Sandro…hay que apostar por los sueños y arriesgar con pasión. 

Nos vemos en NO NAME…   

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